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CADUCIDAD DE UNA PATENTE DE INVENCION · MODELOS DE UTILIDAD · DISEÑO INDUSTRIAL

Qué es la caducidad. La caducidad es un modo de extinción del derecho respecto de una patente de invención o de un modelo de utilidad, ya sea por incumplimiento de las obligaciones establecidas por la ley, por el agotamiento de las condiciones mediante las cuales fueron otorgadas o por la renuncia a los derechos conferidos. Este concepto no es exclusivo del derecho de patentes. Por el contrario encuentra su orígen en el derecho civil y en el procesal. - e.Caducidad y derecho de patentes. Breuer Moreno nos recuerda que en la tradición patentaria, las leyes nacionales establecieron distintas obligaciones. Ellas fueron: La obligación de explotar el invento dentro de un cierto plazo de tiempo a partir de la concesión de la patente. La obligación de conceder licencias a los terceros interesados para que exploten el invento cuando el patentado no ha comenzado su propia explotación en el plazo legal o la ha interrumpido por mayor tiempo del autorizado. -La obligación de no importar del extranjero el producto patentado. -La obligación de pagar una tasa periódica al Estado. El incumplimiento de estas obligaciones eran causales de caducidad de las petentes. Estos requisitos han operado como contraprestación respecto del interés de la sociedad en relación con los derechos concedidos a los inventores. Mientras a éstos se les otorga un derecho de propiedad en exclusiva por un lapso de tiempo, la sociedad recibe un conocimiento que se divulga y que cumplido dicho plazo pasa a integrar el dominio público. 1) La explotación del invento patentado. La obligación de explotar el invento, por ejemplo, ha sido entendido como un impulso al desarrollo de la industria y al interés social de evitar los efectos de un bloqueo de la producción por quien habiendo obtenido su autorización debe colaborar al progreso de toda la comunidad. El interés por el progreso de la indusria nacional fue tan custodiado, que la primera ley de patentes francesa del 31 de diciembre de 1790 disponía en su artículo 3 que "quien primero traiga a Francia un descubrimiento extranjero, gozará de las mismas ventajas que si fuera su inventor".De esta manera se fomentaba el acceso al conocimiento técnico de la época asimilando al que copiaba la información tecnológica con el propio inventor. Lo cierto es que más allá del premio a lo que hoy se considera una acción ilícita, el motivo del desarrollo industrial ha sido el móvil de la concesión del derecho exclusivo de patentes. Primero bajo el sistema de un monopolio otorgado por el Soberano originado en el derecho anglosajón, y luego bajo la forma de un derecho de propiedad, el ordenamiento jurídico impuso al patentado esta obliación sustancial.Algunos autores han considerado esta exigencia como un anacronismo cuyo origen se remonta a los monopolios y que fuera recogido como una rémora por el moderno derecho de patentes.Breuer Moreno sostiene que explotar una industria y pagar un derecho de regalía era solamente establecido en el interés Soberano.Por ello reivindica el derecho norteamericano que desde sus orígenes no ha impuesto ninguna obligación al inventor. La teoría clásica -desarrollada luego de que la ley francesa de 1844 insistiera en la obligación de explotación del invento-, sostuvo que "El legislador ha querido que la patente de invención no sea un título estéril en manos de quien lo ha solicitado. A cambio del monopolio que acuerda al inventor, la sociedad reclama algunas ventajas para sí misma y la ventaja que reclama en primer término es la de gozar enseguida del invento, aunque tenga que pagarle al autor el precio que éste quiera fijarle. Pero no podría depender del inventor, después de hacer conocer su descubrimiento, el dejarlo infecundo, improductivo. Las patentes deben servir para asegurar las marcha del progreso; no pueden transformarse en barreras y trabarlo. El patentado que no explota, no sólo no hace nada, sino que perjudica a quien quiere hacer. Priva a la mano de obra nacional de un elemento de actividad y al consumidor, de la posibilidad de gozar de su invento. La ley lo obliga, por consiguiente, a explotar su invento, por fabricación directa en Francia, en un plazo determinado, bajo pena de caducidad". Savatier por su parte justifica la obligación de explotar la patente en virtud de los beneficios que tal explotación acarrea a la sociedad aun cuando admite las dificultades que pueden existir para que ello pueda llevarse a cabo en forma óptima; por ello admite las justificaciones legítimas de esta inacción. Gómez Segade, quien también admite la exigencia respecto de la explotación de un invento patentado, sostiene sin embargo que "imponer la obligación de explotar no constituye per se una medida suficiente, y sus efectos pueden ser bastante reducidos. Por eso, según ha demostrado Penrose, la obligación de explotar deberá manejarse con habilidad para que no provoque resultados desfavorables, que se vuelvan como un boomerang contra el propio país en desarrollo.

Inscripcion y registro de patentes de invecion en argentina

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